2021

La naturaleza ha sido vista por el patriarcado como una pertenencia, un capital, un sistema externo invisibilizado que nutre de manera inagotable al hombre inconsciente. El roce entre las pieles evidencia la montaña como casa y como cuerpo. Tejer la montaña en la que habito me permite, literalmente, estar dentro de ella y cargar su piel. Tejerla es velar por su memoria para que permanezca imborrable. Adentrarse con consciencia en la montaña es un encuentro con la madre para reconocerla como un igual, somos seres que cohabitamos.

La acción permite que dos montañas distantes en un mismo territorio se abracen, rocen sus pieles y sus cicatrices. Una es en la que habito en Sopó y la otra es en la que mi abuela buscó conscien- cia: Iguaque. El recorrido fue hecho por mi y por mi pareja. Descalzos, durante dos horas, cargamos la piel de la montaña en la que habitamos, rozando nuestros pies con otro cuerpo montañoso. Pudimos ser el cuero de una montaña y la llevamos a un encuentro íntimo con otra. Ahora nosotros pudimos ser montaña, Iguaque quedó con residuos de lana de oveja y la montaña con piel de oveja se llenó de rastros de una montaña lejana que no conocía.

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Nature has been seen by patriarchy as a belonging, a capital, as an invisible external system that nourishes in an inexhaustible way the unconscious man. El roce entre las pieles shows the mountain as a house and as a body. Weaving the mountain I live on allows me, literally, to be inside it and carry its skin. To weave it is to watch over its memory so that it remains indelible. Going consciously into the mountain is an encounter with the mother to recognize her as an equal, we are beings that cohabit.

The action allows two distant mountains in the same territory to embrace, rub their skins and scars. One is where I live in Sopó and the other is where my grandmother sought consciousness: Iguaque. The route was done by me and my partner. Barefoot, for two hours, we carry the skin of the mountain where we live, rubbing our feet with another mountain body. We could be the leather of a mountain and took her to an intimate encounter with another. We became a mountain, Iguaque was left with sheep’s wool, and the sheepskin mountain was filled with traces of a distant mountain she didn’t knew.

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