“El hombre debe ser considerado como habitante o parte constructiva de la Naturaleza, más que como miembro de la sociedad.”

Henry David Thoreau

 

Huimos de la ciudad. Hoy vivimos en una casita en la montaña. La hicimos toda con nuestras manos. regre- samos a lo elemental, a iluminarnos por la luz del sol, de la luna y de las estrellas. En las mañanas no usamos zapatos, es mágico poder siempre tocar el pasto con la planta de los pies. El sol atraviesa las montañas a las ocho. Antes hay luz y una bruma gris que viste el portal del monte. Hay una parte del potrero que es amarilla, quemada por ser nuestro baño. Cuando el sol golpea el valle se abren los dientes de león. Hay mariposas que entran en la casa y se posan en nuestros dedos. Nuestros perros vienen y van. Por las tardes nos visita un colibrí mientras almorzamos. Respirar en verde es más llenador. La casa es amarilla y está torcida. El sol de la tarde hace que la madera cruja y la sala se caliente, lista para recibir la noche. Cuando llega el atardecer el cielo se pinta de rosado y la montaña vibra naranja. Ya no se ve el sol. Salen las sombras silentes de la luna. Las noches llegan frías pero la cama siempre está caliente, llena de nosotros y de los perros. Antes de dormir se escuchan zarigüeyas caminando por el techo. Vuelve a amanecer. Vivimos día a día en un rito.

2021

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"Man must be regarded as an inhabitant or constructive part of Nature, rather than as a member of society. ”
                                                                                                                                                                                                                                                                                              Henry David Thoreau

We ran away from the city. Today we live in a little house on the mountain. We made it all with our hands. We went back to the elemental, to be illuminated by the light of the sun, the moon and the stars. In the mornings we don’t wear shoes, it’s magical to touch the grass with our naked feet. The sun crosses the mountains at eight o’clock. A grey mist covers the portal of the mountain. There’s a part of the grass that’s yellow, burned because it’s our bathroom. When the sun hits the valley, the dandelions open. Butterflies come into the house and land on our fingers. Our dogs come and go. In the evenings, a hummingbird visits us while we have lunch. Breathing in green is more filling. The house is yellow and crooked. The afternoon sun makes the wood crisp and heats up the room, ready to receive the night. When the sunset comes, the sky turns pink and the mountain vibrates orange. We can´t see the sun anymore. Silent shadows of the moon come out. The nights come cold but the bed is always hot, full of us and the dogs. Before going to sleep, we hear opossums walking on the roof. It’s dawning again. We live day by day in a rite.

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Tejer es un acto evocativo. Las abuelas y las mujeres al tejer buscan traer al presente alguien que no está o que aún no ha llegado. Le tejen un saquito al nieto no nacido para adelantar el tiempo y casi que llegar al futuro cuando el bebé ya lo tiene puesto. Sentarse a tejer congela el presente, es un rito al ahora que siempre sueña con el futuro. Tejer es entonces una manera no destructiva de habitar. El humano suele habitar a un ritmo poco consciente del lugar en donde está: con afán del futuro, del ascenso. Al tejer no hay afán, se habita con la calma y con la escucha del presente, sabiendo que el futuro y el cúlmine de una pieza sólo llegará con la sabiduría del ser paciente. Eso es habitar un lugar amablemente. Tejer es crear un vacío que será llenado por un cuerpo. Tejer es evocar la ausencia de algo o de alguien soñando, con su propia llegada. El tejer una casa y la sensación que vive dentro de ella, viene directamente desde el útero: me permite cargar mi casa, el vientre donde me guardo y me acurruco como un pájaro en su nido, a cualquier lugar. Tejer me permite guardar mi casa en una maleta y viajar acompañadas. Tejer también es una travesía hacia el sueño de algo que todavía no existe, es un viaje a la ausencia de un lugar que aún no tiene mi casa: un baño. Aunque también tengo un baño que es un potrero.

Tejer trae la transparencia de una ventana. Hay varios tipos de ventanas, no todas las ventanas deberían ser iguales. Las ventanas son los ojos de una casa con los que puede mirar hacia afuera o con los que podemos mirar hacia adentro. En mi casa las que miran hacia afuera ven: un jardín con pensamientos, montaña y el potrero que es un baño. Las que miran hacia adentro llegan a lo profundo de una casa, a lo que no se ve: a la madre loba, al acurrucamiento intenso y a los pájaros que todos llevamos dentro. Tejer otra vez se convierte en la herramienta para transportar las ventanas de mi casa a otros lugares.

El acto de tejer es habitar el cuerpo, habitar la casa, habitar el mundo. La cerámica es tierra, es barro. La tierra negra también la puedo cargar, puede viajar y así llevar territorio de un lugar a otro. Sumergir y plantar los pies en esta tierra, al cerrar los ojos, me hace sentir en casa. Una gran matera transporta terreno de la casa a un piso ajeno que en su imaginario siempre cargará sus huellas.

La tierra y la lana conversan a través de una flor que carga en su nombre mis Pensamientos sobre ser habitante de mi propio cuerpo, de mi casa y de la tierra.

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Knitting is an evocative act. Grandmothers and women by knitting seek to bring to the present someone who is not there or who has not yet arrived. They knit to the unborn grandson to advance the time and almost get to the future. Weaving freezes the present, it is a rite to the now that always dreams of the future. Weaving is then a non-destructive way of inhabiting. Humans tend to inhabit at a rhythm that is not aware of where they are: eager for the future. In weaving there is no rush, living with calmness and listening to the present, knowing that the future and the culmination of one piece will only arrive with the wisdom of being patient. That is inhabit a place with consciousness, with kindness. Knitting is creating a void that will be filled by a body. Weaving evokes the absence of something or someone, dreaming with their own arrival. Weaving a house comes directly from the uterus, it allows me to carry it, the womb where I keep myself and curl up like a bird in its nest. Knitting allows me to pack my house in a suitcase and travel with it. Weaving also allows me to dream of something that does not yet exist, it is a journey into the absence of a place that does not yet exist in my house: a bathroom, although I have one that is a also have a bathroom that’s a field.
Knitting brings the transparency of a window. There are several types of windows, not all windows should be the same. Windows are the eyes of a house with which you can look out or with which you can look in. In my house those who look out see: a garden with pensamientos, a mountain and the field that is a bath. Those who look inward reach the depths of a house: the wolf mother, the intense cuddling and the birds that we all carry inside. Knitting again becomes the tool to transport windows from my home to other places.
The act of weaving is inhabiting the body, inhabiting the house, inhabiting the world. Pottery is earth, it’s clay. I can also carry black earth, it can travel and thus carry territory from one place to another. Submerging and planting my feet on this earth, closing my eyes, makes me feel at home. A large pot transports land from my house to a foreign floor that in it's imagination will always carry the house footprints.

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Gracias Poli