Somos colombianos, criollos. En nuestra tierra los límites entre lo local y lo foráneo cambian constantemente. Nuestra cultura y nuestras costumbres se transforman, se mezclan, con las que vienen de afuera. Gracias a nuestra resistencia, nuestra esencia permanece y todo lo que llega de afuera lo transformamos para volverlo nuestro, lo re hacemos a nuestra manera. Nuestra cultura ha sido un collage de infinitas posibilidades. 

Sentimos que hoy este fenómeno se consolida de otra forma en nuestra generación y nos declaramos una generación postcriolla. Un colectivo postcriollo. Somos conscientes de la reapropiación que hacemos de las cosas y la portamos orgullosamente en nuestro diario vivir. En como nos vestimos, en como hablamos, en lo que comemos, en la música que escuchamos, en los sitios que frecuentamos. Nos ponemos Asddidas y no nos importa que sean chiviados; de hecho eso los hace más chimba. Nos encanta el ajiaco, pero acompañado de un vinito blanco bien frío. Nos inventamos el Guareitoreid (Guaro con Gatorade). Farriamos Techno, Technocumbia, Technoguaracha y Reggaeton. Amamos endulzar el ojo en San Victorino. 

Formamos un mezcoliche entre lo popular y la crema; entre lo supuestamente chirri y lo supuestamente gomelo, que se vuelven uno solo. Un ciclo donde cada uno se alimenta del otro. Esta mezcla inspira El Colgadero. 

El Colgadero es una alegoría del tendedero de ropa que sale a la calle. En una cuerda se cuelgan y descuelgan objetos, y ¿Por qué no? Arte. 

El Colgadero es una cuerda itinerante en donde nuestro colectivo, desde el postcriollismo y su identidad visual, tiende objetos producidos a partir de la gráfica postcriolla. Somos nueve artistas con dos temas a tratar, llevando El Colgadero por distintas partes de la ciudad y del país. Nos adaptamos al espacio que vamos a habitar, poniendo la cuerda, de poste a poste, de árbol a poste, de balcón a árbol y con pinzas para ropa colgamos nuestro arte. Buscamos un espacio de intercambio, colgar cosas y que la gente se las lleve y si les da la gana, que ellos cuelguen otras. Cualquier cosa que llegue al Colgadero, si alguien no se la llevó antes, será recogida e intervenida plásticamente y re colgada para que otra persona la descuelgue.  

Dos meses: dos ediciones. El último domingo de cada mes, El Colgadero salió a las calles para la gente. El primer tema fue la copia barata y se desarrolló en San Victorino. El segundo fue la ruma dembow y vivió en Chapinero. 

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We are Colombians, Creoles. In our land the boundaries between the local and the foreign are constantly changing. Our culture and our customs are transformed, blended, with those that come from outside. Thanks to our resistance, our essence remains and everything that comes from outside we transform it to make it our own, we redo it in our own way. Our culture has been a collage of infinite possibilities.
We feel that today this phenomenon is being consolidated in a different way in our generation and we declare ourselves a post-Creole generation. A post-Creole collective. We are aware of the reappropriation we make of things and we proudly carry it in our daily lives. How we dress, how we talk, what we eat, the music we listen, the places we go. We put Assdidas and we don’t care if they are fake; in fact that makes them more chimba. We love ajiaco, but accompanied by cold white wine. We invented the Guareitoreid (Guaro with Gatorade). We’ve got Techno, Technocumbia, Technoguaracha and Reggaeton
We are form a mixture between the popular and the rich; between the supposedly chirri and the supposedly gomelo, which become one. A cycle where each feeds on the other. This mixture inspired El Colgadero.
El Colgadero is an allegory of the clothesline that goes out into the street. On a rope you hang and unhook objects, and why not? Art.
El Colgadero is an itinerant rope where our collective, from post-Criolism and its visual identity, tends objects produced from post-Criol graphics. We are nine artists with two themes to deal with, taking El Colgadero to different parts of the city and the country. We adapt to the space we are going to inhabit, putting the rope, from pole to pole, from tree to pole, from balcony to tree and with clothes tongs we hang our art. We’re looking for a space to exchange, hang things up and have people take them away and if they feel like it, hang others up. Anything that arrives at El Colgadero, if someone has not taken it away before, will be collected and intervened and hung up for someone else to take it down.
Two months: two editions. On the last Sunday of every month, El Colgadero took the streets for the people. The first theme was cheap copying and was developed at San Victorino. The second was the dembow party and was at Chapinero.

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