En febrero del 2019, Paloma nos convocó para que hiciéramos un grupo de cerámica, nos inventáramos un proyecto y aplicáramos a una beca de la universidad que le da plata a proyectos colectivos. Aceptamos. Nos ganamos la beca con Qué cerámica tan cuca. La propuesta consistía en reunirnos para hablar de nuestra experiencia como mujeres y hacer cerámica. Nos reunimos, nos emborrachamos con vino del Ara, e hicimos en arcilla las cosas que teníamos en nuestros cuartos.  Después aplicamos a la convocatoria de la Sala de Proyectos, y pasamos. Íbamos a hacer una casa con muebles en papel maché y objetos en cerámica. Iba a ser todo muy lindo, pero han pasado tres años desde que tuvimos esa idea; y todo dejó de ser lindo.

Gabriela Pardo dice: Pienso en esto, mucho y nada. Una botellita de vino, risas y compañía, manos ocupadas. Un entendimiento profundo, una desconexión absoluta. Diferencias irreconciliables, cosas que no puedo ni quiero entender. Caminos diferentes. Cariño eterno. Eso pienso.

Angélica dice: La propuesta con la que nos ganamos esta exposición decía mucho lo femenino. Tres años después, detesto esa palabra y todo para lo que la gente la usa, pero me gusta que lo femenino haya terminado siendo el conflicto, lo difícil que es mantener un colectivo, las amistades gastadas, la ambigüedad y el silencio. Y el puto drama. Se nos desmoronó, se nos pudrió la casa que ingenuamente creímos que podíamos levantar entre cinco mujeres que no se conocían. No hicieron falta hombres.

Gabriela Viridiana dice: Una vez Angélica tuiteó que cada vez que hacía una pieza de cerámica se imaginaba el momento y las posibles maneras en que la pieza se iba a romper. También pensaba en quién la iba a romper. Ese tuit me quedó para siempre. Nosotras hacíamos cerámica y yo nunca, mientras estábamos juntas, pensé en cómo nos íbamos a romper. Si alguna vez lo hubiera hecho estoy segura de que no me hubiera imaginado la manera en que pasó.

Connie dice: Re mal parche. Las extraño mucho y sigo queriéndolas pero pues yaper. Todo bien.

Paloma dice: Se abstiene de opinar.

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In February 2019, Paloma invited us to do a ceramics group to apply for a university scholarship that gives money to collective projects. We accept. We won the scholarship with Qué cerámica tan cuca. The proposal was to get together and talk about our experience as women while we make pottery. We gathered together to make in clay the things that we had in our rooms. We were going to make a house out of papier-mache furniture and ceramic objects. It was all going to be really nice, but it’s been three years since we had that idea; and everything stopped being nice.
 

Gabriela Pardo says: I think about this, a lot and nothing. A little bottle of wine, laughter and company, hands full. A deep understanding, an absolute disconnection. Irreconcilable differences, things I can’t and don’t want to understand. Different paths. Eternal love. That’s what I think.
Angelica says: The proposal with which we won this exhibition said a lot about the feminine. Three years later, I hate that word and everything people use it for, but I like that the feminine ended up being the conflict, how hard it is to maintain a collective, the friendships worn out, the ambiguity and the silence. And the fucking drama. The house we naively thought we could build between five women crumbled and
 rotted. We lacked men.
Gabriela Viridiana says: Once Angelica tweeted that every time she made a piece of ceramics she imagined the moment and possible ways that the piece would break. She was also thinking about who was going to break it. That tweet stuck with me forever. We made pottery and I never, while we were together, thought about how we were going to break up. If I ever did, I’m sure I wouldn’t have imagined the way it happened.
Connie says: Re mal parche. Las extraño mucho y sigo queriéndolas pero pues yaper. Todo bien.
Paloma says: She absteins from expressing her opinion.

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